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martes, 26 de octubre de 2010

FRENTE CIUDADANO PARA EL CAMBIO POLÍTICO

- PROPUESTA -

(ONG apartidista y sin fines de lucro)

I

ANTECEDENTES

( Exposición de motivos )

Lo retorcido de un discurso es directamente

proporcional al retorcimiento de las intenciones

La degradación del quehacer político y sus consecuencias en el ejercicio del gobierno, así como la desvinculación de los partidos políticos con la sociedad, ha afectado profundamente las relaciones en el tejido social, en la seguridad personal y en los bolsillos de toda la ciudadanía, pues en toda sociedad organizada, al igual que en la política nunca existen vacíos de poder, ya que éstos siempre van a ser ocupados por los ambiciosos y los delincuentes, quienes acostumbran mantenerse agazapados hasta que la oportunidad del desgobierno se les presenta para actuar con impunidad, en donde el papel de víctima siempre va a recaer en el ciudadano común y corriente.  

La búsqueda de soluciones para recuperar la dignidad  del oficio político, como el arte de servir y solucionar los problemas de la sociedad y de la ciudadanía en lo particular, obliga a pensar sobre las causas que han originado esta degradación de la política, de modo que al identificarlas se puedan combatir en sus mismos orígenes, para así poder resolver el problema de manera definitiva.

En primer término hay que considerar que nos encontramos en un proceso de cambio en el que la globalización política y cultural, motivada por el desarrollo acelerado de la tecnología, ha traído consigo el rápido avance del neoliberalismo privatizador como ortodoxia obligada, y conveniente para los intereses de los centros mundiales del poder económico, todo ello bajo el argumento dogmático de que las leyes del mercado pueden regular toda la actividad económica (aunque olvidando convenientemente la existencia de monopolios mercantiles y financieros que contradicen su aseveración), en donde el individualismo egoísta ha desplazado a los valores solidarios que históricamente han servido para unificar a las sociedades, cuya consecuencia inmediata ha sido la concentración de la riqueza en pocas manos y la pauperización de las mayorías a nivel planetario.

Este fenómeno ha provocado un desplazamiento del poder real, mismo que desde los años ochenta del Siglo anterior ha ido pasando, de los gobiernos elegidos democráticamente en las urnas, a quienes se han apoderado de la riqueza del planeta y que tienen como cómplices y socios a los grandes medios de difusión masiva que se encargan de adormecer las conciencias y propagar los nuevos valores de la sumisión, hasta convertir a los gobiernos en servidores y guardianes de sus intereses, y en donde el pueblo ha dejado de estar constituido por ciudadanos dignos de respeto y debidamente representado en todas las esferas del gobierno, para convertirse solamente en súbditos mediatizados y obedientes a los interese económicos de los barones del dinero, y en víctimas de la delincuencia organizada que ante la incompetencia y apatía de las autoridades legales, han ocupado los nichos de poder dejados por el estado.

Ante este escenario uno puede preguntarse… ¿Es posible la existencia del libre juego de la democracia?... La respuesta es negativa, pues el ejercicio democrático se convierte en una simulación grotesca, en donde la ciudadanía elige a quienes no lo van a representar ni van a defender sus intereses, sino que votará por quienes solo van a servir como procónsules de las mafias financieras trasnacionales y a proteger los intereses domésticos de sus aliados, pues nunca se les tomará en cuenta a la hora de tomar las decisiones ni les permitirán intervenir en ellas, o solamente elegirán a gobernantes que, sin poder real, solo servirán para presidir ceremonias cívicas, cortar listones de inauguración y aparentar que gobiernan, ya que únicamente serán espectadores del quehacer político y económico como convidados de piedra en el festín neoliberal globalizador, ya que al igual que los partidos políticos, los líderes de sindicatos corporativos y los miembros del poder legislativo, no representan a nadie sino a sus propios intereses y sobrevivencia.

Los partidos políticos empezaron a desvincularse de la ciudadanía, cuando ya no dependieron de ella para sobrevivir, pues en aras de evitar que se contaminaran con el dinero de los poderes fácticos que habían dejado crecer (monopolios financieros, empresarios apátridas, y crimen organizado), el gobierno decidió subsidiarlos entregándoles recursos del erario público, lo que provocó que los partidos políticos se convirtieran en negocios de mafias y/o grupos familiares, a los que solo les interesa mantener el estatus para vivir del subsidio estatal y mantener la franquicia política de designar a quienes puedan participar en los comicios electorales.

Los resultados de lo anteriormente descrito ha sido que los partidos y sus políticos, se hayan desvinculado de la sociedad y de sus necesidades, para buscar el poder para su beneficio y mantener el estatus que permita la reproducción del sistema que les favorece, sin que les importe que el país retroceda democráticamente y arrastre a la economía y a la seguridad ciudadana en su caída decadente.

II

SITUACIÓN ACTUAL

Ya pasada la euforia de promesas comiciales propias de toda campaña política y estrenando una nueva legislatura, a la ciudadanía solo nos queda regresar a la realidad de espectadores pasivos, arrastrando el recuerdo del espectáculo de la lucha en el fango de una política aventurera y tramposa, en donde los contendientes nos mostraron su repertorio de mañas y cinismo, y preguntándonos si es que en realidad se ha producido algún cambio en la relación ciudadano-legislador.

Si atendemos a la forma en que hasta hoy se han comportado quienes dicen aspirar a representarnos, encontramos que dicha “representación” de los intereses y aspiraciones de la sociedad, nunca ha pasado más allá del discurso de campaña, solo que en esta vez ha sido adobado con promesas incumplibles (bajar los precios de alimentos, impuestos, y combustibles, por decreto, además de subsidiar todo los subsidiable, sin decir de donde sacarán los recursos para ello), y rematado sus promesas con sonrisas y saludos que se asemejaron a las muecas de mimos en una carpa arrabalera, o peor aún, de suripantas cantineras en busca de cliente (en este caso del voto que los legitimara).

Si recordamos como la legislatura saliente modificó la constitución y las demás leyes, para protegerse de sus incompetencias y trapacerías, negándose a transparentar el manejo de sus presupuestos, y ejerciendo abusivamente el fuero legislativo, modificando también la legislación electoral para desciudadanizar al IFE y manipularlo a su conveniencia, si recordamos la forma como actuaron para mediatizar las reformas estructurales que el país requería, hasta convertirlas en simulaciones gatopardistas sin efecto alguno, y el esfuerzo de que hicieron gala a favor de sus cúpulas partidistas, dándole la espalda a la sociedad y alejándose cada vez más de ella, es fácil inferir que los cambios que hagan los nuevos legisladores en la cámara de diputados, serán cambios de los equilibrios de poder entre las cúpulas partidistas, y entre las nuevas mayorías constituidas del poder legislativo, con los poderes ejecutivos federal y estatales, en donde los intereses ciudadanos y los de la república nunca estarán presentes, sobre todo cuando los cambios necesarios se confronten con las ambiciones personales o con la disminución de las prebendas que se han auto concedido (conquistas laborales, dirían sus homólogos  de sindicalismo corporativo), pues nos han demostrado hasta la saciedad que solo buscaron el poder para servirse del mismo, más nunca para servir a sus electores, quienes con sus impuestos les pagan su salario.

Es por todo lo anteriormente descrito, que en las recientes elecciones intermedias, el abstencionismo en las urnas superó el 50% del padrón electoral, y el voto nulo aumentó en casi un 400%, ambos para señalar el hartazgo de la ciudadanía sobre el comportamiento de la partidocracia, y al mismo tiempo hacer un llamado de atención a la clase política, buscando deslegitimarla de esa manera.

Es por lo mismo que actualmente la ciudadanía desaira y menosprecia los júbilos y tragedias de los contendientes, vencedores y vencidos respectivamente, pues quienes contendieron el la liza electoral para “representarla”, fueron seleccionados por las cúpulas de los partidos “en lo obscurito”, sin medir el termómetro social y al margen de la realidad del país al que consideran habitado por súbditos, no por ciudadanos que merecen el respeto de quienes deciden por ellos.

Lo que la ciudadanía espera es que las reglas del juego político se cambien, para que la participación y consulta ciudadana sea permanente en todas las decisiones que se tomen, y no nada más se le llame a participar para que deposite su voto y legitime a quienes nunca la van a representar, y para que eso suceda no hace falta crear otro partido político, que en la actualidad acabaría envileciéndose al seguir la normatividad establecida, en tanto no se cambien las reglas que fueron hechas para una ciudadanía del Siglo pasado (que confundía tolerancia con sumisión y obediencia), y para un México que ya no es el mismo que cuando se concibieron.

III

OBJETIVO

Organizar al mayor número de ciudadanos que se encuentren preocupados por el futuro de nuestra sociedad y del país, para consolidar un frente ciudadano que pueda actuar como grupo de presión, con el fin de rescatar a la democracia de la decadencia en la que se encuentra, de modo que retorne a sus orígenes en el seno de la sociedad, y para que la política y los partidos que la han secuestrado, regresen a sus bases sociales y se comprometan con el futuro del país, proponiendo un proyecto viable de nación, en el que México pueda salir del subdesarrollo y de la dependencia tecnológica del extranjero.

IV

DEBILIDADES Y FORTALEZAS

1.- DEBILIDADES:

a.- La poca conciencia cívica ciudadana y participativa en México, como resultado de un sistema dictatorial (primero monárquico y de súbditos durante la conquista y colonia, posteriormente de caudillos hasta los años veinte del siglo pasado, para después del movimiento revolucionario del partido único en el poder), que a través de la educación oficial que nunca se ha distinguido por formar verdaderos ciudadanos, distorsionaron la tolerancia volviéndola sinónimo de sumisión, además de impedir que el ciudadano participara activamente en la política, acostumbrándolo a que únicamente concibiera la democracia como el acto de depositar su voto en las urnas, y a nunca pedir cuentas a sus gobernantes.

b.- El miedo generalizado de la ciudadanía a reclamar sus derechos, como secuela de que históricamente ha sido reprimido cuando lo intenta.

c.- La falta de recursos financieros para organizarse, lo que disminuye la capacidad logística del frente ciudadano, además de aumentar el riesgo de ser infiltrados por el sistema político existente para desviar sus metas y/o aprovecharse de la organización para sus propios fines, tratando de condicionar la ayuda que ofrecen.

d.- La indefensión ante los grupos de choque, que pueden ser enviados por el sistema para reventar cualquier manifestación pública del frente ciudadano y/o para amedrentar cualquier movimiento democrático que se organice.

Como disminuirlas:

a.- Trabajando como grupo para ampliar la educación cívica de la ciudadanía, para extirpar los atavismos y eliminar la idiosincrasia sumisa tradicional del pueblo mexicano.

b.- Concientizando a la ciudadanía que los funcionarios del gobierno y los representantes de las cámaras, así como el sistema jurídico, son empleados de la ciudadanía y servidores nuestros, a los que les pagamos con los impuestos que nos cobran, razón por la que están para servirnos, no para servirse de nosotros.

Dejando perfectamente esclarecido que un funcionario, de cualquier nivel, puede tener en un momento dado, más poder que un solo ciudadano, pero nunca más que la sociedad en su conjunto, porque la ciudadanía en su totalidad es la que tiene la capacidad legal y la facultad de nombrarlos y/o deponerlos de los puestos que ocupan, y entender que en una democracia quien manda son las mayorías, y si la democracia ha sido atropellada por malos gobernantes con aspiraciones de tirano, es facultad de los pueblos el reimponerla a través de la violencia legítima y legal, cuando el mandatario busca mandar sobre vasallos sumisos a los que les ha privado de sus derechos fundamentales.

c.- Esta debilidad se subsana buscando los apoyos financieros sin ataduras ideológicas y/o partidistas, de quienes comparten el ideal democrático como forma de gobierno en México, de modo que se establezca una sinergia financiera de naturaleza democrática e independiente.

d.- Aquí se requiere de la capacitación de informadores del frente que penetren a las mafias de los poderes fácticos, de modo que se puedan preveer y al mismo tiempo estar en condiciones  de rechazar a dichos grupos de choque, además de hacer las denuncias públicas previamente en todos los medios de difusión, exhibiéndolos de sus intenciones, con el nombre y apellido de quienes se encuentren detrás de estos grupos.

2.- FORTALEZAS:

a.- El poder del número, la ciudadanía es más numerosa que los políticos que la gobiernan y que los grupos de choque que puedan reclutar, y tiene la capacidad para abrumarlos cuando incumplen sus funciones.

b.- Los políticos dependen de nuestro voto para ejercer el poder, por lo que son vulnerables a las encuestas y a las presiones ciudadanas, ya que necesitan del voto para tener legitimidad y perpetuarse en el poder.

c.- Los políticos son como los perros que obedecen a periodicazos, ya que no resisten la crítica abierta y contundente que los señale ante los medios de difusión, pues de esa manera se les puede exhibir ante la sociedad e internacionalmente, sobre sus incompetencias, omisiones, abusos de poder, y sobre el peculado que cometan.

d.- Los políticos y sus cómplices quedan impotentes para prevaricar y abusar del poder, ante las exigencias de transparencia en su quehacer administrativo y manejo del erario, por lo que este factor de fortaleza ciudadana, será una exigencia permanente del frente ciudadano.

Como potencializarlas:

a.- Concientizando a la ciudadanía de su poder como conjunto,  para exigir que funcionarios y gobernantes cumplan con las obligaciones de su mandato, mismas que están establecidas en la ley, y que siempre son en y para beneficio del pueblo.

El Frente le hará saber de manera continua a los ciudadanos, que un funcionario o gobernante en lo individual puede tener más poder que un ciudadano en particular, pero nunca más que la ciudadanía (que forma el poder cívico del pueblo), en su conjunto, razón por la que en cualquier democracia, funcionario y gobernante son servidores de los ciudadanos (quienes son sus patrones de hecho, ya que les pagan por hacer su trabajo con el dinero de los impuestos que entrega al gobierno), y por esa razón deben acatar y obedecer las demandas legales que éstos hagan

b.- Manteniendo viva la amenaza de defenestrarlos, negándoles el voto en las elecciones, y recordándoles que existe el derecho legítimo del pueblo a la desobediencia o a la rebelión, cuando quien gobierna deja de servirle a la ciudadanía y empieza a servirse del pueblo para sus fines personales o sectarios.

c.- Vigilando de manera estricta y crítica el desempeño de quienes toman las decisiones de gobierno, para denunciarlos, o defenestrarlos públicamente, a través de toda clase de medios de comunicación masiva, a los funcionarios o gobernantes que se desvíen de sus obligaciones y/o conductas que la ley determina para el ejercicio de sus funciones.

d.- Exigiendo de manera permanente la transparencia en el manejo del erario público, vigilando continuamente el posible enriquecimiento inexplicable de todo servidor público, así como la exigencia de la rendición clara y periódica de cuentas, en el manejo del presupuesto oficial que tenga asignado.

V

ESTRATEGIAS

1.- Modificar la relación actual de los partidos políticos con la sociedad, buscando que sea cambiada la Ley Electoral vigente a través de las cámaras legislativas.

2.- Ciudadanizar la política para que las campañas comiciales sean más equitativas, y respeten de manera efectiva el derecho ciudadano al libre voto y al derecho de ser votado como candidato independiente, tal y como lo establece la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en el capitulo IV, Artículo 35, “De los ciudadanos mexicanos”.

3.- Buscar la concientización cívica de la sociedad para que los ciudadanos sean el objetivo toral de la política, y para que éstos se conviertan en ser los primeros en respetar la ley, así como en censores exigentes ante quienes han elegido para que les gobiernen.

VI

ACCIONES

( Prioridades y Tácticas )

a.- Organizar grupos vecinales de apoyo político con independencia de cualquier partido o ideología, a través de las redes de barrios y/o comunales en toda la república.

b.- Preparar grupos de promotores ciudadanos, para que se encarguen de la difusión de los propósitos y estrategias del FRENTE CIUDADANO.

c.- Hacer promoción en los medios, con fines proselitistas, para dar a conocer los objetivos que se persiguen.

d.- Ejercer el derecho ciudadano de manifestarse públicamente como grupo, para exigir a sus representantes en las cámaras y a las autoridades el exacto cumplimiento de las obligaciones inherentes a sus mandatos, cuando  actúen transgrediendo el marco legal que los rige.

e.- Buscar apoyos financieros entre las instituciones ciudadanas que compartan nuestros objetivos.

f.- Crear oficinas de apoyo ciudadano para asesorar y servir de puente de enlace y gestión, entre la ciudadanía y las autoridades, con el fin de agilizar la solución de los problemas de las comunidades vecinales, y/o de conflictos ciudadanos.

V

ORGANIZACIÓN

La organización y estructura orgánica de un frente ciudadano, como es el que se ha planteado a través de todo el escrito anterior, se convierte en un tema de suma importancia para que pueda alcanzar sus objetivos, como son los de funcionar eficaz y eficientemente como grupo de expresión y de presión ciudadana, ante las diferentes esferas y niveles de gobierno o ante los poderes fácticos, de modo que sea operativo y mantenga su coherencia, además de llenar las expectativas y necesidades sociales de los ciudadanos que lo componen, razón por la que deberá cumplir con las siguientes premisas básicas, que son:

I.- Ser apartidista y mantenerse ajeno a los intereses de los partidos políticos, con el fin de poder representar a los intereses y bienestar de la mayoría del pueblo.

II.- No permitir que existan supremacías ideológicas y/o radicalismos en su seno, de modo que pueda existir la tolerancia y la armonía entre los ciudadanos que lo componen, con independencia de las visiones preconcebidas que puedan tener algunos de sus miembros, ya que su finalidad es la búsqueda del bienestar general y de que el quehacer político radique esencialmente en la ciudadanía.

III.- Estructurarse orgánicamente para evitar el autoritarismo de algún sector, o líder carismático autoritario, que busque convertirse en preponderante en la dirección o funcionamiento del frente, de modo que en las discusiones sobre el quehacer y/o las decisiones, todos puedan participar con derecho a proponer y a ser oídos, esto es, que todos tendrán voz y voto al igual que en una democracia abierta, circunstancia que obliga a que la estructura del frente ciudadano no sea rígida y menos aún vertical.

IV.- La estructura orgánica del frente deberá ser horizontal y celular, para mantener la flexibilidad y para permitir su crecimiento a escala nacional, sin que por la magnitud de su tamaño adquiera una inercia que haga imposible su evolución y flexibilidad.

( Pendiente de discutir más ampliamente )

PERFIL DEL CIUDADANO

( RESPONSABLE Y EXIGENTE DE SUS DERECHOS )

INTRODUCCIÓN

A lo largo de la historia de la humanidad se ha evidenciado que a los individuos que ocupan los cargos en los gobiernos (independientemente de la geometría política a la que digan pertenecer, o a la ideología humanista o autoritaria que confiesen seguir), no les agrada tenerse que enfrentar con gobernados (ya sean súbditos de una monarquía, ciudadanos libres, o miembros de una sociedad tiranizada), que le pidan cuentas de sus decisiones y/o manejo del erario público, por lo que buscan de manera abierta a través de la represión, o mediatizada a través de un sistema educativo (formal como lo son las escuelas públicas, o informal como lo son los diversos medios de información y difusión masiva), que sean dóciles ante los actos del poder.

Nuestro país no ha sido la excepción de esta evidencia, e históricamente lo podemos constatar desde los tiempos en que gobernaban los “Tlatoanis” indígenas, así como lo fue durante la colonia bajo el imperio español, en donde por ese autoritarismo se hizo famosa la frase de que “El rey nace para mandar y gobernar, y el súbdito para obedecer y callar”; Siguió después el período independiente en el Siglo IXX, en el cual las formas de gobernar de los diferentes caudillos fueron semejantes a las de un monarca absoluto, y las condiciones del pueblo (no así de sus élites), no cambiaron sensiblemente, a pesar de que en el discurso ya se hablaba de que eran libres, y que tenían los derechos ciudadanos de quien vive bajo un régimen republicano; Esta opresión en la que se mantuvo a la ciudadanía dio origen en la primera década del Siglo XX, a un movimiento de rebelión que buscaba alcanzar los derechos y libertades que solo eran virtuales y letra muerta en los códigos; Esta lucha armada al triunfar dio lugar a ciertas conquistas ciudadanas, sin que los avances obtenidos en las libertades cívicas fueran absolutos, ya que se siguieron conculcando (aunque con menor intensidad que en el pasado), por la camarilla que se hizo del poder a nombre del movimiento que llamaron “Revolución Mexicana de 1910”; Bajo el pretexto de consolidar las “Conquistas Revolucionarias”, los caudillos y sus grupos crearon una sistema de gobierno de partido hegemónico, bautizado posteriormente como la “Dictadura perfecta” que fue disfrazada de “Democracia”, que aunque corrupta y autoritaria no pudo evitar el ser influida por la evolución democrática en el resto del mundo, corriente política que la obligó a ampliar las libertades ciudadanas, circunstancia que la benefició y por la que pudo mantenerse como sistema de gobierno hasta finales del Siglo XX.

Por todo lo anteriormente expuesto y como efecto de la inercia histórica descrita, que llegó a convertirse en idiosincrasia, actualmente el ciudadano mexicano, en general, tiene una visión limitada y tibia de los que debe ser un ciudadano en una verdadera democracia, pues frecuentemente sigue confundiendo tolerancia con sumisión ante los abusos de poder, y ante la prevaricación que hacen del erario quienes lo gobiernan.

De la misma manera la mayoría ciudadana en México supone que la democracia y su participación personal en ella, solo consiste en elegir a quienes ocuparán los puestos de elección, pero que se agota después de efectuar el ritual de depositar el voto, ignorando que en una democracia el ciudadano debe mantenerse activo y participando (aplaudiendo, o reclamando), en todo acto de gobierno, así como exigiendo que le rindan cuentas sobre el manejo del erario, ya que de no hacerlo así la indolencia cívica es confundida por el gobernante como ineptitud o ignorancia ciudadana, o peor aún, como aceptación tácita de los abusos de poder y de la corrupción sistémica, situación que padecemos de hecho y que tradicionalmente continuamos viviendo los mexicanos desde el inicio de nuestra historia, ya sea por abulia, por complicidad con la corrupción, o por cobardía ciudadana, dado que nadie respeta a quien no se da a respetar, haciendo cierto el paradigma de que el abusivo tiene como limitante de sus abusos a la integridad y la tolerancia de quien escoge para ser víctima del abuso.

CARTILLA CÍVICA

Para ser un verdadero ciudadano de una democracia, en donde sea respetado como tal,  se necesita adquirir las siguientes cualidades cívicas:

1.- Conocer los derechos y deberes establecidos por las leyes para la ciudadanía, especialmente las “Garantía Individuales” que se encuentran determinadas en la “Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”.

2.- Cumplir de manera cabal con las obligaciones que corresponden a cada ciudadano.

3.- No hacerse cómplice de ningún arreglo extralegal, bajo ninguna circunstancia, para no formar parte de la corrupción.

4.- Participar activamente en las decisiones vecinales y/o de las comunidades (al no hacerlo se deja que otros decidan por uno, y en función de intereses ajenos)

5.- Exigir transparencia y rectitud en la rendición de cuentas de quienes gobiernan, imparten justicia, y/o legislan, tanto en lo administrativo como en el manejo del tesoro público.

6.- Defender activamente y hacer valer los derechos que legalmente se tienen como ciudadano, y nunca negociar ni entregárselos a nadie.

7.- Denunciar ante la autoridad correspondiente, y de manera personal o colectivamente ante los medios de difusión, de cualquier abuso o corruptela que cometa alguna autoridad, o individuo que represente o se escude bajo la influencia o protección de alguno de los poderes fácticos (Bancos, Aseguradoras, Monopolios comerciales o de servicios, Partidos políticos, Asociaciones religiosas, Etc.)

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